Decálogo del Corazón de Jesús

Un camino para vivir la vida como vocación, desde el amor que transforma el mundo.

Hay un fuego que arde en el centro del mundo:
el amor del Corazón de Jesús

Este decálogo no es una lista de normas, sino un camino de vida, una orientación para aprender a amar como Él ama.
Cada compromiso es una puerta abierta a una vida más plena, más libre, más entregada.

El Decálogo

1. Aquí estoy

 

Comenzar cada día diciéndole a Dios: «Aquí estoy».
Ofrecerle mi vida tal como es, con lo que soy y lo que todavía no soy.

2. Mirar el corazón

 

Mirar a las personas con el Corazón de Jesús:
detenerme, escuchar, sonreír, no pasar de largo ante nadie, especialmente ante quien sufre.

3. Un corazón que respira

 

Cuidar cada día un momento de oración, aunque sea breve, para descansar el corazón en el Corazón de Jesús y aprender a amar como Él.

4. Dejarse amar

 

Dejarse amar por el Corazón de Jesús y responder a su amor con toda la vida.

5. Entrañas de misericordia

 

Vivir con entrañas de misericordia: hacerme cercano a los pobres, a los solos, a los descartados, y cargar con ellos en la oración y en la vida.

6. Partir la vida

 

Celebrar y cuidar la Eucaristía como fuente de mi vocación, participando con frecuencia y dejando que Cristo parta mi vida para los demás.

7. Misión en zapatillas

 

Vivir la misión allí donde esté:
en el estudio, el trabajo, la amistad, la fiesta y el descanso, siendo presencia de vida y esperanza.

8. Nadie se salva solo

 

Buscar acompañamiento espiritual, para discernir mi camino, escuchar la voz de Dios y no caminar solo.

9. La gran pregunta

 

Preguntarme con honestidad y valentía: «Señor, ¿qué quieres hacer con mi vida?», abriéndome a cualquier vocación que haga crecer la Vida en el mundo.

10. El secreto de María

 

Caminar de la mano de María, mujer del hágase, confiándole cada noche mi vida y repitiendo con ella: «Hágase en mí según tu Palabra».

No es una lista… es un camino

Este decálogo no se cumple, se vive.
No exige perfección, sino disponibilidad.
No pide resultados, sino un corazón abierto.

Es un camino para dejar que Cristo viva en ti… y a través de ti, toque el mundo.

¿Te atreves a vivir así?

Empieza hoy. Paso a paso.